Posteado por: lamezclaonline | marzo 10, 2010

Guerra de alimentos chatarra

Viene una intensa batalla, en la guerra por el mercado de alimentos chatarra y la publicidad engañosa que atrapa a los infantes en malos hábitos alimenticios.

Esta semana el gobierno mexicano anunciará que el esquema de autorregulación de las grandes empresas, si no es un fracaso, sí va a un ritmo lento respecto de la urgente necesidad de abatir el índice de obesidad infantil.

El choque de trenes es entre las poderosas corporaciones que defienden su mercado y las autoridades que buscan enfrentar la epidemia de obesidad que pone en riesgo la salud de miles de niños.

Es un problema de salud pública y de salud económica porque el creciente gasto en la atención de las enfermedades en las instituciones públicas, cada vez resulta más oneroso para las finanzas públicas.

México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en obesidad entre adultos. Frente a tales hechos incontrovertibles viene el encontronazo.

Para la máxima autoridad en materia de regulación, la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos para la Salud (Cofepris), que preside Miguel Ángel Toscano, la autorregulación publicitaria a la que se están sometiendo las grandes empresas está fallando.

Sus cifras así lo demuestran: 40% de las compañías adheridas al Código Pabi, no lo están cumpliendo.

El Código Pabi fue elaborado por la industria, a través de organizaciones cúpula como ConMéxico, Canacintra, Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y Concamin, para orientar a las productoras de alimentos y bebidas no alcohólicas, agencias de publicidad y consumidores con mensajes verídicos y fomentar una alimentación correcta y la práctica habitual de actividad física.

Empresas como Grupo Bimbo, Kellogg´s, Grupo Pepsico, Sigma Alimentos, Barcel y Unilever de México, entre otras, han firmado el Código Pabi.

Actualmente 33 organizaciones participan en esta iniciativa de autorregulación.

La idea es trabajar en la autorrregulación para hacer una publicidad responsable.

El Consejo Nacional de Autorregulación (Conar) como organismo de autorregulación y ética publicitaria ha sido el encargado de supervisar y vigilar su cumplimiento en la primera etapa. Con ese código los industriales agrupados en ConMéxico, que preside Jaime Zabludowsky se comprometieron a bajar del aire anuncios que estimulan la obesidad infantil.

Y efectivamente en la industria han impartido cursos sobre las nuevas reglas que no trasgreden las formas de publicitar productos dirigidos a la población infantil y, para promover el ejercicio físico; atendió 615 consultas previas a la emisión de mensajes, y revisó 129 casos que arrojó la modificación de 59 comerciales y el retiro de 29.

Con esa base, en la últimas semanas, los industriales y empresarios comenzaron a difundir que el balance del primer año “resultó todo un éxito, por lo que hay que reforzarlo en el 2010”.

Sin embargo, la realidad, desde el punto de vista oficial es que una buena parte de las empresas no respetó ni sus propias reglas.

De acuerdo con datos preliminares de Cofepris, durante el 2009, las 33 empresas firmantes del código de autorregulación de Publicidad de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas dirigida al Público Infantil (Pabi) incumplieron en alrededor de 40% este reglamento.

Las infracciones más recurrentes fueron el uso de lenguaje imperativo, incitación al sobreconsumo, aseveraciones que conducen al error, el engaño sobre los beneficios de su ingesta y el desarrollo de falsas expectativas de imponer poderes.

Las autoridades sanitarias monitorearon todo el año pasado la publicidad de estas empresas y los resultados contradicen las versiones empresariales.
Los rubros con más irregularidades fueron botanas, golosinas y bebidas no alcohólicas. En contraste, los productos que más se apegaron a los lineamientos fueron: pan, yogures y cereales.

Ante la epidemia de obesidad más grave que haya vivido el país en su historia, ¿será suficiente la autorregulación? Ésa es la cuestión.
Saldrán medicamentos

Una vez cerrado el plazo para la renovación de registros sanitarios, el cálculo de las autoridades es que saldrán del mercado alrededor de 1,500 medicamentos que no cumplieron con el trámite. Al cierre del plazo, el 24 de febrero se recibieron 5,500 solicitudes de renovación. El 15 de marzo termina el periodo para solicitar revocaciones de registros que no fueron prorrogados.

Marco A. Mares

Via El Economista

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