Posteado por: lamezclaonline | marzo 29, 2010

Rescate incierto del cacao

Mientras Sagarpa dice que ya hay resultados, productores de cacao aseguran que no tienen apoyos

En diciembre de 2009 una comitiva encabezada por el secretario de Agricultura, Francisco Mayorga, arribó a Ecuador para entrevistarse con científicos, funcionarios y productores locales, que les compartirían técnicas para elevar la intensidad de cultivos de cacao y contrarrestar el hongo de la moniliásis, que en cinco años arrasó con casi la mitad de los plantíos en México.

El grupo de mexicanos compuesto por otros funcionarios de Agricultura, industriales y productores, trabajó durante tres meses con el material obtenido y los resultados sirvieron para que Mayorga presentara, el 17 de marzo, la Estrategia Integral de Recuperación del Cultivo del Cacao, cuya inversión inicial para 2010 asciende a 227.3 millones de pesos.

En una primera fase, la estrategia contempla renovar superficies con variedades tolerantes al hongo, dotar de alta tecnología procesos productivos y “fomentar el establecimiento de plantaciones en zonas tradicionales con alto potencial productivo como Veracruz, Michoacán, Colima, Oaxaca y Campeche”, informó el secretario durante la presentación del programa.

La recuperación del cacao, uno de los productos emblemáticos de México, añadirá otros 300 millones de pesos antes de que termine 2012. Con ello la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) estima que podrá alcanzarse una producción de 36 mil toneladas, el índice anual que se tenía a comienzos de la década.

Adicionalmente, se dejarán bases suficientes para abrir la producción al sector privado, con lo que se aprovecharía el potencial máximo del cultivo, que alcanza 1.4 millones de hectáreas, de acuerdo con Pedro Ernesto del Castillo, coordinador de asesores de la Secretaría y encargado del programa “Sur Sureste del Trópico Húmedo”, bajo el cual queda la estrategia de recuperación del cacao mexicano.

“Hablamos de que no serán pequeñas plantaciones. Estamos hablando de un costo de producción por hectárea de 54 mil, 55 mil pesos, en donde la planta te cuesta 18 pesos y en donde tienes que hacer un contrato de crédito y decir: yo voy por 100 hectáreas, 500 hectáreas, 2 mil hectáreas”, precisa del Castillo.

La estrategia, sin embargo, es errática e inviable y los trabajos anunciados como parte del programa son, además, falsos, señala José Life Ponds, presidente del Consejo Nacional de Productores de Cacao, a quien la Sagarpa incluye —sin su anuencia— como parte fundamental del plan.

“Todo es una mentira. Cuando se habla desde un escritorio con mucho lujo para decir que vamos a subir a 36 mil toneladas, es totalmente falso. A los productores de cacao no nos ha llegado nada. Los proyectos de Sagarpa vienen con los recursos etiquetados y la gran mayoría de los productores están fuera del programa”, dice.

Abandono y miseria

El país perdió 40% de su capacidad productiva desde 2005, año en que la moniliásis arraigó en las plantas. Pero la crisis viene desde tiempo atrás. La reducción de superficie sembrada entró en declive significativo desde 1997, lo que en los hechos se tradujo en una caída paulatina de los niveles productivos de cacao.

Reportes de 2008 manejados por el Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera de la Sagarpa señalan que entre 1997 y 2007 la media de producción de cacao alcanzó 36 mil toneladas, 70% de las cuales aportó el estado de Tabasco y 29% Chiapas, dejando 1% restante a Guerrero y Oaxaca.

Tales números perdieron vigencia los dos años siguientes. Para 2009, el Consejo Nacional de Productores de Cacao registró una producción de 7 mil toneladas anuales en Tabasco, cifra inferior a la manejada por Sagarpa, que estima el volumen conjunto en 24 mil toneladas.

En México existen bajo registro 37 mil productores y una superficie cultivada de 61 mil hectáreas. En promedio, cada productor posee 1.8 hectáreas, a las cuales les saca menos de una tonelada de cacao. La mayoría de los campesinos cuenta, además, con más de 50 años. Antes que el hongo, las cacaoteras perdieron atractivo entre las nuevas generaciones, debido a que muy pocos siguieron la tradición familiar.

“México se quedó con una parte tradicional de pequeñas parcelas”, dice Pedro Ernesto del Castillo, el funcionario a cargo de Sur Sureste del Trópico Húmedo. “Y nuestra productividad es extremadamente baja: unos 400 kilos por hectárea y con el desarrollo de los otros países, México fue siendo desplazado”, acotó.

El país se ubica como undécimo productor mundial de cacao, muy por debajo de los principales productores, como Costa de Marfil, que promedia una producción de 697 mil toneladas anuales, o Ecuador, que genera unas 100 mil toneladas del cacao más fino, empleando a más de 100 mil familias en 300 mil hectáreas de cultivo, según datos de su ministerio de Agricultura.

En México, el bajo coste de la actividad obligó a muchos productores a sustituir las plantaciones con pastizales para ganado, señala Guillermo de la Fuente Morales, dirigente de la Asociación Regional de Productores de Cacao.

Pero la solución no es tirar el cacao, sino aplicarse en métodos que conduzcan a una producción más sólida, dice.

Cita como ejemplo a miembros de su asociación que decidieron crear un vivero con 800 mil plantas para sustituir viejas matas. Con ellas pretenden lograr plantaciones resistentes al hongo y elevar el rendimiento a tres toneladas por hectárea, 10 veces más que los 300 kilos que obtienen hasta el día de hoy.

Sin embargo, no todos los productores tienen capacidad organizativa, y mucho menos dinero para accionar en forma parecida, advierten los especialistas del sector.

Uno de ellos, Carlos Fredy Ortíz, director del Colegio de Posgrados en Tabasco, sostiene que la asistencia técnica que provee el gobierno mexicano a los productores se realiza de forma temporal, con intervalos de varios meses e incluso con limitaciones de carácter financiero.

Asegura que los apoyos federales que promedian unos mil pesos por productor, señala, “no tienen relevancia y sólo sirven para comer una semana, que es a lo que finalmente lo destinan las familias humildes”.

Aún así, la estrategia presentada por el secretario de la Sagarpa, apuesta a reconvertir no sólo la suerte de los cultivos, sino la conciencia de los productores mexicanos de cacao.

Apuesta para ganar

El plan expuesto por Francisco Mayorga, busca pasar de un rendimiento de 400 kilos a mil 200 por hectárea. Para ello, el secretario dijo que se trabaja en el establecimiento de jardines clonales, en los que se crearán variedades resistentes a la moniliásis y “escoba de bruja”, otro hongo devastador de este cultivo.

Con las nuevas variedades de planta, el futuro será expandirse hacia latitudes fuera de Tabasco y Chiapas, en donde el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) ubicó 1.4 millones de hectáreas susceptibles al cultivo de cacao.

“Esto nos permitirá ser productores de alto rendimiento en un producto netamente mexicano, mejorar el ingreso de los agricultores que se dediquen de manera comprometida con el cultivo, abastecer a la industria nacional y disminuir las exportaciones”, dijo Mayorga el 17 de marzo.

La primera de las acciones, que consiste en erradicar el hongo de la moniliasis, está en marcha y los resultados son alentadores, de acuerdo con Pedro Ernesto del Castillo, el funcionario designado para encabezar la estrategia.

En ello aplican las enseñanzas traídas de Ecuador, dice: “No hay mucho problema. Realmente lo que necesitamos hacer son podas de nuestros árboles para que entre el sol y no se acumule la humedad”, agrega el funcionario.

Durante 2009, el método surtió efecto, asegura. Nueve mil 200 hectáreas quedaron limpias del hongo, con apenas una inversión de mil pesos por hectárea. El capital fue utilizado para la adquisición de motosierras y ganchos, con los que se procedió a la poda.

“Esto, de entrada, nos está aumentando la productividad (hay quien dice que en un 100%). Y este año vamos nuevamente por la monilia. Vamos por 27 mil hectáreas, con lo que casi llegaríamos al universo completo (de superficie de cultivo), de modo que todo productor tuviera herramientas para poder despejar sus terrenos y ponerlos en condiciones de cuando menos atacar ese problema”, explicó.

A la poda le sigue el drenaje de los cultivos, lo que, afirma el funcionario, aumentará otro 10% o 20% la productividad. Posteriormente se renovarán las plantas con las que ahora se trabajan genéticamente, lo cual constituye el verdadero detonante del crecimiento, dice.

“Se hizo un recorrido por todos los que producen planta con ciertas características genéticas, mucho mejores que las que están ahorita. Tenemos detectadas 29 mil plantas que, según el Inifap, tienen capacidad de convivencia con el hongo y tienen alto rendimiento. Con ellas tenemos que sacar unos 50 varetas y en cada una vamos a sacar cinco yemas y con eso tendríamos la capacidad de contar con 7.5 millones de plantas mejoradas”.

El funcionario de la Sagarpa dice que uno de los jardines en donde se trabaja con la clonación de varas pertenece a José Life Ponds, el presidente del Consejo Nacional de Productores de Cacao. En conjunto, Life participa con la clonación de 21 mil árboles, según Del Castillo.

Bajo tales condiciones, el funcionario estima que pueden tenerse 7.5 millones de árboles, lo que produciría este año, “por primera vez en la historia, la posibilidad de sembrar 4 mil 687 hectáreas con ese material vegetativo”. Todo ello llevaría a cada productor a obtener ganancias mínimas de “15 mil 500 pesos por hectárea”. La idea es que a la vuelta de los años, cultivar cacao se vuelva atractivo, resume Marco Moesgen, vicepresidente de Confites Nestlé México, compañía con la que trabaja Sagarpa en la estrategia de rescate.

“Hay mucho por hacer en el campo del cacao y de eso trata el plan que lanzamos con Sagarpa, que se propone recuperar el cacao mexicano. Estamos ante una oportunidad única de relanzar y buscar variedades nuevas, mexicanas, con un mejor perfil”, dice Moesgen.

Nestlé consume 15 mil de las 24 mil toneladas de cacao producidas en México. El insumo es básico en la elaboración de chocolates Abuelita y Carlos V, sus principales marcas de distribución local. Desde la crisis de 2005, Moesgen señala que el abastecimiento ha sido complicado y han debido importar de países como Costa de Marfil, Ecuador, República Dominicana o Indonesia.

El directivo de la empresa espera que lo que viene sea distinto:

“Creo hacía falta un plan para realmente volver a darle el orgullo al cacao mexicano, un plan estratégico a nivel gobierno, industria, productores, para no solamente potenciarlo a nivel nacional, sino internacional, tomando en cuenta la herencia que tiene el cacao en México.

“Lo que estamos haciendo es tratar de acercar toda la cadena productiva para que cuando el productor tenga las cosechas nosotros las podamos comprar y comercializar exitosamente. Dentro de eso queremos que también sea un negocio sustentable para los productores y que puedan mejorar su calidad de vida con este cultivo”.

Mentiras oficiales

Durante la presentación de la estrategia de rescate, José Life Ponds dice haber objetado varios puntos de la presentación. Pero ninguna de sus observaciones fue incluida en el comunicado oficial de la Sagarpa.

Life cuestionó los pobres resultados del programa para erradicar el hongo que afecta al cacao, así como los paquetes de ayuda financiera y asesoría técnica que, afirma, son para unos cuantos, no para el grueso de los productores.

“Eso de podar árboles no sirve. El sector cacaotero ha estado luchando arduamente con el hongo. Tenemos nosotros que fumigar el cacao desde que está comenzando la mata con un baño de sulfato de cobre, ponerle dos kilos y medio de sulfato de cobre y dos kilos y medio de cal, constante, cada 15 días, y los frutos malos irlos tirando. Y la poda severa que promueve la Sagarpa provoca daño, porque aquí tenemos temperaturas de hasta 45 grados y si dejamos sin sombra las plantas, les provocamos una muerte segura”, explica.

Life desmiente que él forme parte del programa de jardines clonales, tal y como afirma Del Castillo a este diario.

“Este señor miente. Nestlé miente. Todos mienten. Yo no tengo ningún jardín clonal de los que ellos dicen que existen, yo quisiera saber en dónde están, igual que quisiera que me señalaran las hectáreas que ellos dicen que han quedado libres del hongo. Todo lo que tienen son informes de consultores, porque hasta eso, ningún funcionario de la Sagarpa se ha dignado a venir a las zonas de cultivo para escuchar a los productores, que somos los que realmente sabemos ”. (Con información de Roberto Barboza)

Ignacio Alvarado Álvarez

Fuente El Universal

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